Miércoles 16 de septiembre, el otoño llama a las puertas y los jugadores participantes del Open Casino se preparan para una nueva edición del mismo. Ilusión a raudales por disfrutar durante unas semanas del tenis con amigos y una buena comida de celebración.
Abren fuego Iráizoz I contra Iráizoz II, un partido especial para ambos por aquello de que comparten todos los apellidos, la sangre y hasta la profesión, y probablemente esto no le ocurra a ningún jugador más de todo el circuito mundial.
Iráizoz I llega a su manera, sin jugar en todo el verano, con su botella con agua gran reserva 1987 y sus Wilson. Con esa calidad le cuesta poco coger tono y en el peloteo ya suelta buenos golpes y saques.
Iráizoz II llega tenso. Acaba de dejar a sus hijos en clase de tenis y ha sudado un poco con María Garai leyendo la lista de inscritos. Igual la Garai les ha dado de alta en bodypump, pero tienen suerte y van a poder dar clases de tenis, milagros del deporte. Iraizoz II llega con algún buen partido este verano y con un elegante suéter de Wimbledon regalo de su hermana. Se da cuenta de que no ha podido concentrarse mucho en el partido y le entran los nervios casineros. Nunca le ha ganado a nada a su primo, ni a tenis, ni a golf, ni al pil pil, ni a pelo. Edu no lleva melena porque no quiere. Al lío.
en el marcador, Iráizoz jr. se pone serio de fondo intentando meter mucha bola y poco a poco coge distancia en el marcador, no sin antes comerse un passing shot de revés de Edu que le pasa como un misil y escuchar los aplausos de Lerga y Llarena presentes en la grada. Los juegos van cayendo por fallos de Edu un poco falto de ritmo, y el alevín se impone por 6/1.
Dio tiempo a un buen peloteo después del partido y quedan avisados los demás jugadores del grupo Artrosis de que los Iráizoz van a por todas este año.
Viva el open!

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